Quiero dar las gracias a Miguel, que me permite ser músico en medio de un día a día que nada tiene que ver con ello. La ventaja de que la música no sea mi trabajo es esa precisamente, que no es trabajo, es solo pasión, no hay ningún tipo de compromiso, ninguna otra obligación. Me siento muy afortunado por trabajar con él.
También hay tres personas que viven conmigo que soportan mis ausencias de fines de semana con los auriculares puestos y totalmente ido, estando en casa pero sin estar. Gracias por comprenderme.
En este período de 2011 a 2019, me he enamorado del trabajo de muchos músicos, he tocado, armonizado, cantado, repetido, memorizado obras que han formado parte de mi vida y las he disfrutado. A todos esos creadores de emociones también le agradezco el poso dejado: Bach, Sakamoto, Lennon, Mozart, Pablo Bruna, Coque Malla, Beethoven, Fernando Velázquez y Gabriel Fauré por citar algunos de mis idilios en este período.
Dedico este trabajo a mi padre, por todo.